Luis Eduardo Martínez: En la calle, junto al pueblo
Personalmente no tengo dudas: el cambio que representamos triunfará el 28 de julio pero igual de importante garantizando gobernabilidad y en el consenso haremos de Venezuela el mejor país del mundo
Globovisión G | 17-06-2024 10:01 am
Escribo estas líneas en la madrugada del lunes 17. En minutos viajaré a Delta Amacuro, siguiente escala de mi recorrido, el tercero que hago en los últimos meses, por mi querida Venezuela.

Junto a Larissa, mi esposa, voy a Volcán, en Delta Amacuro, un activo puerto sobre el Orinoco que utilizan pobladores, casi todos waraos, de comunidades distantes hasta tres días en canalete. Ya hemos estado allí y sé lo que encontraremos: un pueblo abandonado, sumergido en la miseria resultado de la inacción de un Estado que mucho habla y nada hace por los descendientes de los habitantes originarios de esta hermosa tierra.

Venimos de un fin de semana en Puerto Ordaz, Ciudad Bolívar, Barcelona, Maturín y Cumaná; de emotivas jornadas en la calle, junto al pueblo entusiasta que clama por un cambio pacífico y electoral.

Casa a casa, bajo intenso sol en Las Casitas, El Nazareno, Los Tapiales, Sabana Grande, Las Delicias, Caigüire o torrencial lluvia en el sector Simón Bolívar, escuchando, motivando, invitando a votar para que el 28 de julio salgamos de esta pesadilla que ya dura veinticinco años.

Ni un solo incidente ni siquiera una mala cara, sólo unánime llamado a que saquemos a Venezuela adelante.

Nos acompañan hombres y mujeres de toda edad, en cada jornada más jóvenes que me gritan que no quieren marcharse del país, que desean a sus hermanos de vuelta, madres de bebés en brazos que con pena confiesan tantas dificultades que enfrentan; lindas viejecitas que me recuerdan a mi abuela que me hablan al oído de sus pensiones de miseria, de medicamentos que no pueden comprar, de que a veces solo comen una vez al día; obreros sin trabajo, pescadores sin apoyo, profesionales desempleados.

Transito por carreteras llenas de huecos, paso por estaciones de gasolina cerradas o con colas infinitas de vehículos esperando sus dueños para surtir, pernocto en ciudades en las cuales no hay apagones sino alumbrones, escasea el agua y que decir del gas doméstico, de hogares donde cocinan con leña.

Corren a mi lado niños a los que ya no pregunto porque no están en clases porque sé la respuesta: "mi maestra no va", "la escuela está cerrada", "sólo voy los martes".

Me acompaña el liderazgo nacional y local de Acción Democrática, Copei, Bandera Roja, Movimiento Republicano, Unión Nacional Electoral, la Derecha Democrática Popular y numerosos independientes. Por vez primera sus banderas ondeando juntas al viento; banderas blancas, verdes, rojas, azules, amarillas; otrora enfrentadas, ahora unidas en la forja de una Venezuela diferente.

Personalmente no tengo dudas: el cambio que representamos triunfará el 28 de julio pero igual de importante garantizando gobernabilidad y en el consenso haremos de Venezuela el mejor país del mundo.

Somos la única alternativa de cambio en paz y así, semana a semana, se entiende más.

Por Luis Eduardo Martínez
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