Venezuela y la escasez de valores

Parlamento venezolano
Parlamento venezolano - Cortesía / El Axioma

Venezuela padece la crisis política, económica y social más grave de nuestra historia republicana. Se trata de una coyuntura que ha hecho añicos la institucionalidad del Estado y ha dejado a nuestros ciudadanos con los bolsillos que no dan para más... Pero hay algo mucho peor: un grueso importante de la población cuyos principios se han desvanecido y a quienes esta dura realidad les ha llevado a vender su dignidad al primer postor que se atraviese.

Si bien no se trata, al menos en todos los casos, de decisiones propias; mucho tiene que ver la situación país. Nuestra gente antes de morir de hambre apela a conductas impropias, sin importar los valores infundados en el hogar.

La sociedad venezolana, aquella que fue ejemplo de superación y progreso en América Latina hoy es protagonista -en muchos de sus ámbitos- de una corrupción que corroe cual salitre al más duro de los metales. Nuestros dirigentes políticos, por citar un ejemplo, -de todas las tendencias- no escatiman en llenarse los bolsillos sin pensar en las necesidades que nuestros ciudadanos viven a diario.

También cientos de jóvenes -de cualquier sexo-, cuya preparación no garantiza sustento alguno, salen a vender su cuerpo por miserables dólares. Se trata de un mecanismo que cada vez parece institucionalizarse más como un status quo. Mientras nuestras universidades permanecen cerradas y vacías, las plataformas digitales pornográficas están a la orden del día.

Otro grave caso de esta deformación social son los padres, en todos los rincones de nuestro país, que exponen a sus hijos pequeños a la explotación laboral. Se trata de hombres y mujeres sin escrúpulos que exponen a sus descendientes a la mendicidad, ante un desgobierno que no es capaz de garantizar un plato de comida en la escuela al futuro del país.

Venezuela, y en esto insistimos en cada rincón que visitamos, es un país maravilloso que debería garantizar oportunidades para todos. Los únicos responsables del hambre y la miseria, y del acabose de la ética son quienes insisten en permanecer en el poder pese al rechazo de todos nosotros, los ciudadanos.

La crisis política y económica podemos superarla con trabajo y unidad de todos, pero el tema moral lamentamos decir que será el más difícil de erradicar. Por eso apostamos a hablarle claro a la gente en cada sector popular que visitamos: La dignidad no se vende.

Sabemos que en cada casa, por más humilde que sea, tenemos padres y madres repitiendo los verdaderos valores para sacar a este país adelante. A ellos les pedimos que no se rindan, que insistan y defiendan ese país decente que estamos obligados a recuperar.

Síguenos en TelegramInstagramFacebook y Twitter para recibir en directo todas nuestras actualizaciones.