Rumbo a la izquierda en América Latina

Alberto Fernández, político argentino
Alberto Fernández, político argentino - Cortesía / Referencial

América Latina parecía haberse liberado de tantos gobiernos que atentaron en contra de nuestros pueblos, de aquellos que inculcaron que todo es culpa del imperio, que miran las conspiraciones por doquier, que señalan que el capitalismo es malo, que la iniciativa privada es nociva, y que el Estado debe controlarlo todo.

En la izquierda "latina“ también se reinventan las historias. Se borran personajes, se cambian los libros de texto escolares, se renombran plazas y avenidas y se destruyen monumentos. Los más descarados incluso remueven los restos de quienes gobernaron en el pasado.

El giro hacia la izquierda se da, cada vez con mayor frecuencia, en el nuevo continente. Nuestros países cuentan con suficientes componentes para que los políticos inculquen el resentimiento como herramienta y así justificar los fracasos. La izquierda es especialista en manipular; sus dirigentes tienen que ir creando falsas realidades pues, esos argumentos les llevarán, algún día, a gobernar.

La realidad de nuestros pueblos no puede ser apreciada en un contexto mundial; por ello, es un grave error de los norteamericanos tener una misma "receta" para todos y lo mismo sucede con el bendito Fondo Monetario Internacional.

Lo de América Latina ya no se trata de socialismo. Lo que se ve son sistemas muy bien ideados para llegar al poder, por la vía democrática y perpetuarse a través de retorcidos mecanismos con legalidad aparente, donde se controlan a los árbitros electorales, a los tribunales y se les dan a los militares buenos cargos y negocios; con esos elementos el trabajo está hecho. Posteriormente empiezan a controlar a los medios de comunicación y se refuerza la figura del hombre nuevo: aquél, al que hay que mantenerlo dependiente del Estado, al cual, éste, debe estarle eternamente agradecido.

La clase media, los intelectuales y profesionales, los jóvenes estudiantes, así como los periodistas, son obstáculos.

La científica Hilda Molina, magistralmente señala: “Odio, poder y dinero es lo que está detrás del Socialismo del Siglo XXI. Se ha gestado una revolución silente en América Latina. Han contaminado la libertad de pensamiento, se enseña a odiar”.

Hoy los latinoamericanos preocupamos y damos pena.

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