Por un accidente nació “la peña musical de la barbería Pepe”

Un fuerte ventarrón tumbó y rompió el arpa en el recibo de la casa de Bruno Cuauro donde el inquieto fígaro daba sus acordes iniciales en este instrumento y la llevó a su barbería barquisimetana para mandarla a reparar y seguir su aprendizaje para interpretar los distintos géneros de su gusto.

También estaban en las inquietudes del emprendedor peluquero el dominio de armonías, ritmos y melodías porque su empeño especial, más que instrumentista es la composición de lo cual lleva más de cien piezas, algunas de ellas grabadas por afamados intérpretes con sus consiguientes reconocimientos.

Vale la pena conversar con Cuauro y su carnal Omar Antequera, sociedad amistosa de más de cincuenta años que mantienen desde la época cuando comenzaron el aprendizaje del arte y el oficio de cortar cabellos a caballeros, egresados en la promoción de1968 del Ince de la capital larense.

La reparación del arpa se hizo en tres días y a la semana siguiente Bruno inició sus clases con Pastor Machado en el propio local de la barbería y escogieron los miércoles por la tarde, supuestamente el día de menos clientes. Con su tenacidad característica Bruno recibía del maestro Machado las teorías y prácticas del encordado instrumento mientras Omar atendía a cualquier parroquiano necesitado de rebanarse los cabellos.

Amigo de Machado, el cuatrista Henry Linares (padre del ahora cuatrista de fama mundial de su mismo nombre) se acercaba con su acompañamiento para apoyar al novel e inspirado estudiante y atraídos por el insólito salón de clases otros músicos, se fueron acercando, algunas veces con cantantes aventajados.

Aquellos miércoles de tertulia musical y ensayos se fueron convirtiendo de manera espontánea y silvestre en la peña que todas las semanas atrae a intérpretes y aficionados, damas en especial y músicos de variados instrumentos, convirtiendo el salón de barbería en un pequeño conservatorio donde, como dice Antequera “músicos y cantantes son el alma de la peña”.

Así nació desde 2002 y así es cada miércoles, cuando poco a poco llegan músicos y cantantes y se va armando un alegre encuentro musical y cada quien se arrima a lo suyo para disfrutar esta informal reunión donde salen a relucir viejos temas y nuevas composiciones, con artistas de experiencia y novatos en busca de ensayo y clases, mientras los clientes disfrutan del corte de cabello bajo las mejores músicas de la región, pasando desde pasajes, joropos y valses hasta enamorados boleros, algunos sacados del álbum de la historia.

Sólo se agradece a los presentes compostura y silencio y afinación con ensayo a los espontáneos, aunque algunos directores nunca faltan para poner orden en la informalidad, prohibir a los desafinados y controlar las repeticiones para que otros tengan chance.

Quién es Pepe

En su natal Soledad de Churuguara, Bruno soñó a los trece años con el mundo de las tijeras cuando vio a su papá “pelar” a los de la familia. “Eso es lo que quiero ser. Él me enseñó lo básico”. A los 16 años se fue a cortar caña en Yaritagua y dos años más tarde a Barquisimeto donde se inició con cursos de ética de la barbería.

Nativo de San José de Quíbor, a Omar Antequera lo trajeron a Barquisimeto de ocho años y se la mantenía de precoz vendedor informal. En Barrio Nuevo se hizo amigo del fígaro del vecindario quien lo estimuló a entrar al gremio y le regaló sus primeras tijeras y un peine con los que se estrenó con sus amigos debajo de un árbol. “Fui uno de los primeros barberos callejeros”.

En la avenida 20 funcionó la otrora famosa barbería Nueva York con tres José como peluqueros y para aclarar confusiones uno se quedó José, el italiano se puso Giuseppe y el andino Pepe. Al correr del tiempo Pepe se asoció con Bruno Cuauro y en la carrera 23 con la calle 17 fundaron la barbería Pepe que después mudaron al local ocupado hoy en la carrera 22 entre Vargas con 19.

Al nacer la barbería Pepe, Omar se fue a trabajar como empleado de su antiguo compañero del Ince y más tarde a la barbería Sport, al lado del Salón Mixto. 

Cansado de cortar pelo, un día Pepe decidió vender su parte de la sociedad y Bruno se trajo a Omar quien con su firme apoyo y grandes esfuerzos cumplió sus viejos de deseos de unirse a su antiguo condiscípulo del Ince y desde hace unos 45 años ambos hicieron una llave “donde permanecen alegrando las cabezas de los clientes” como escribió la periodista Verónica Jiménez en un periódico local.

La peña

Además del natural equipo de sillas especiales y lavacabezas, a los habituales adornos propios de una barbería tradicional de almanaques y litografías de cortes de cabello de elegantes y bien peinados caballeros, se suman por supuesto amplios espejos y los gaveteros de tijeras y utensilios del oficio. 

Pero en la barbería Pepe, más allá de las gastadas y espléndidas butacas vinotinto de cuero, en un original rincón cuelgan cuatros, guitarras, bandolas y el talismán del arpa de Bruno, por supuesto, a la espera del día más atravesado de la semana cuando este salón se convierte en encuentro de melómanos para pasar un rato diferente frente a la delicada tarea de cortar cabello a quienes este día disfrutarán un corte con auténtico ambiente musical “en vivo”.

Los dos entrañables fígaros no están solos. Ahora los acompaña su colega Elayni Ramos, experta en barrer los cabellos del suelo y atender a otros clientes cuando el teléfono se lo permite, agradecida de estar en este singular sitio de trabajo. “Dios es grande y me puso entre los dos. Es un trabajo relajante. La peña me llama la atención. Las dos cosas me gustan, cortar pelo y escuchar música”.

En enero de 2016 la poeta Desiree Palacios dedicó su especialidad a la peña, unas hermosas décimas dedicadas a exaltar además la amistad de los barberos a quienes bautizó “hermanos de vida” y de paso se encargó de la página de la Barbería Pepe en Facebook donde como editora y productora todas las semanas cuelga en videos las presentaciones de cantantes y músicos, para delirio de sus seguidores que en un año pasan del millar en la ciudad y todo el mundo.

Días atrás un viejo habitué de Pepe estaba en un local en Guadalajara, México y de repente vio en la televisión imágenes de su querida barbería y estuvo a punto de enloquecer. “Yo cantaba ahí, es mi peña”, gritaba. Tuvieron que darle un tequila doble para calmarlo. Es que los videos de Desiree hace tiempo trascendieron las fronteras patrias y andan por el orbe contando la historia de estos dos barberos y su peña musical con sus cantantes y músicos de los miércoles. Allí también hay un amplio álbum de fotos de algunos de los muchos que han cantado o tocado sus instrumentos en esta peña para curiosear.

Así pues, en Barquisimeto donde las peñas forman parte de una bohemia muy particular, la más original de las peñas es la Barbería Pepe cuando el día más atravesado de la semana su salón se llena de música y amistad para ratificar la esencia de ser la Capital Musical de Venezuela.


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