Millennia Atlantic University

Arribo a Miami para participar en la graduación de la clase 2019 de Millennia Atlantic University. Es la XI promoción de Master, Bachelor’s y Associate Degree que egresarán de la casa de estudios que hace 14 años fundamos junto a los hermanos Maza y el apoyo invalorable de su padre quien, durante décadas, ha sido promotor entusiasta de la educación y allí están las Universidades Tecnológica del Centro y Gran Mariscal de Ayacucho como muestra.

Con Arístides, Orianna, Octavio y Jenice somos un team que ha hecho posible, en un medio tan competitivo y exigente como el estadounidense, lo que incluso cercanos creían no lograríamos: una universidad doblemente acreditada, reconocida, que satisface los más altos estándares.

Son muchas las satisfacciones del que hacer educativo pero nada llena tanto como ser parte del logro de quienes culminan con éxito sus carreras. La semana pasada, por cierto, me emocioné como cada vez, con los nuevos profesionales de UNITEC, formados en las condiciones más adversas pero con las capacidades y competencias necesarias para triunfar dondequiera que vayan y que conste que les invité a no marcharse del país.

Ingresando al auditorio me topo con la speaker del grado, Silvia De Freites, venezolana, licenciada de UNITEC y MBA de MAU y su esposo también doble titulado nuestro. 

Me cuentan que mientras ella ocupa una alta posición en Apple, a él le va muy bien como realtor de Florida. Preguntó por dos de sus compañeros que un buen día, a los cuatro –sobresalientes representantes de nuestros modelos de Naciones Unidas- convencí que no más recibir el título se viniesen a cursar un posgrado. “César es ejecutivo de ScotianBank en Canadá y Martínez es directivo de Ford en Perú”. Nos interrumpe una de las graduandas, María Gracia Storacci, que recibirá un Magna Cum Laude, para agradecer el que haya insistido continuase estudiando cuando estuvo a punto de desertar y más atrás emocionada la hija de un amigo muy cercano, Trina Ruiz, que hoy se pos gradúa, comentándome que ya le llegó la certificación laboral y una empresa de construcción la reclutó.

En su discurso, que más bien fue una hilación de recuerdos desde su nacimiento en Guacara, Silvia preciso que había llegado hasta aquí a fuerza de “determinación, constancia y mucho trabajo” recomendado a sus ahora colegas “jamás escuchen a quienes le digan que no podrán”.

Mientras desfilaban frente a mí los graduandos, varios venezolanos luciendo los colores patrios sobre la toga, y les felicitaba recordaba mi propio camino recorrido a fuerza de “determinación, constancia y trabajo”.

Es cierto que siento un dejo de tristeza cuando se de muchachas y muchachos egresados de nuestras aulas que destacan en el extranjero porque estoy convencido, como sucedió con miles de cubanos, que no regresarán a Venezuela, o por lo menos a la Venezuela que hoy padecemos, pero a la par me enorgullezco por lo mucho que contribuimos para que el mañana de miles de jóvenes sea distinto.

Imparto la denominada “Ultima Clase” para quienes están por graduarse en UNITEC y en lo sucesivo incorporaré las tres palabras de Silvia que son conceptos: “determinación, constancia y mucho trabajo” como elementos para el éxito y el que sí se puede alcanzar las metas más altas, si nos proponemos.

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