Medemer

El pasado viernes, mientras esperaba viajar desde Maiquetía, coincidí con varios diputados a la Asamblea Nacional, militantes de AD, PJ, UNT y VP, buenos amigos a quienes admiro por su empeño en enfrentar tanta adversidad en pos de una Venezuela distinta.

Conversamos largo rato sobre el futuro del país, convencidos que el mañana puede y debe ser mejor.

Al igual que cualquiera en la calle, el mayor interrogante de esa suerte de G4 fue hasta cuando durará la dramática situación presente. ʺPuede ser hasta esta tardeʺ señaló uno, ʺquizás mañana o la semana que vieneʺ precisó otro, ʺtal vez un mesʺ pronosticó el tercero para la más pesimista cerrar con un ʺNo sé, a lo mejor en Eneroʺ. Sin querer desanimarlos, porque le ponen el corazón a lo que hacen, les advertí: ʺNadie lo sabe, pero también pueden ser más de 70 años y de ejemplo Corea del Norte o 60 y allí tienen a Cubaʺ.

No se habló por segundos hasta que cambiando de tema proseguí: ʺ¿Saben que temprano anunciaron que Abiy Ahmed Ali obtuvo el premio Nobel de la Paz 2019? ¿Y que en su mensaje de agradecimiento afirmó que el reconocimiento es un testimonio eterno a los ideales del Medemer (en amárico significa permanecer juntos) de unidad, cooperación y coexistencia mutua que como primer ministro de Etiopia ha liderado?" Abiy reseñan periódicos europeos que anuncian el premio ha "hecho de la paz, el perdón y la reconciliación componentes clave de su política".

El nuevo Nobel asumió el poder en Abril de 2018, iniciando de inmediato un amplio proceso de reforma política, social y económica, con la liberación de miles de presos políticos y el retorno de los dirigentes opositores exiliados así como la apertura progresiva de la economía en detrimento del habitual monopolio estatal y el llamado a una reforma constitucional.

Enfatizo de seguida, a los parlamentarios, que sino permanecemos juntos, sino marchamos juntos, difícilmente habrá cambios en Venezuela y no habiendo cambios continuaremos hundiéndonos condenados a ser parias del planeta para luego agregar que llegado el momento para que el cambio sea sostenible "la paz, el perdón y la reconciliación" son obligantes mientras recordaba que una noche cenando con Pedro Carmona, en Bogotá, le dije que al pretender barrer y aplastar a los que no comulgaban con nuestra misma fe debía atribuirse buena parte de la causa de la caída de su "gobierno" de 48 horas.

Ya en casa, trabajando con un ahijado en la formulación de la hipótesis de su tesis de Doctorado, le hablé de Medemer, del permanecer juntos todos los sectores de la vida venezolana para que sea posible reconstruir la nación, comentándole que había leído sobre tal concepto del reciente Nobel de la Paz. Vi que tecleaba rápidamente en su teléfono consultando al Dr. Google y entonces me sorprendió al señalar: "¿Se dió cuenta que el primer ministro etíope tiene un Magister alcanzado con honores en Liderazgo y Cambio Transformacional en la Escuela de Negocios de la Universidad de Greenwich en Londres? ¿No lo ayudará el estar tan bien formado?".

Me dejo dudando si parte de las dificultades que enfrentamos para salir adelante, además de falta de grandeza es carencia de escuela.

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