Lewis

Me sorprende y entristece la muerte de Lewis Pérez Daboin. Sorprende porque Lewis debió vivir mucho más y entristece pues el otrora Secretario General de Acción Democrática fue un hombre bueno de los que harán falta en la Venezuela que está por renacer.

Trabajé muy cerca de Lewis cuando asumió la Secretaria de Organización Nacional del Partido del Pueblo y yo era el más joven de los Secretarios de Organización Seccionales. Sucedió a Luis Alfaro Ucero, quien había forjado una maquinaria política de excepción y cuidó de ella con la misma pasión del recio caudillo.

Fue un líder respetuoso, que oía a los suyos, del que no recuerdo una mala palabra ni un gesto inapropiado, siempre ponderado, adeco hasta los tuétanos con una visión de modernidad que compartíamos, presto para atender a dirigentes y militantes y preocupado por su suerte. Ningún problema era irrelevante cuando se trataba de un compañero y en los casos que se acudía a él por afecciones de salud la atención del médico sensible no podía ser mejor.

Diputado primero, Senador después en el antiguo Congreso Nacional, sobresalió como parlamentario en defensa de las regiones. Cuando desde la Asociación de Gobernadores, junto a mis pares de aquellos años, promovimos la Ley de Asignaciones Económicas Especiales y la del FIDES –que daban autonomía financiera-presupuestaria a estados y municipios viabilizando una real descentralización- encontramos en él un aliado incondicional.

Lewis entendía el quehacer político como dedicación para el bienestar colectivo, sin odios ni rencores –en palabras de Napoleón Bonaparte era un político para sanar los males no para vengarlos-, que no tenía enemigos y evitaba las confrontaciones estériles.

En 1998, Lewis fue entusiasta partidario, como nosotros, de la candidatura presidencial de Alfaro, de quien jamás dudamos que de ser Presidente haría un gobierno de los mejores. Lamentablemente el fallido golpista Hugo Chávez encandiló a las grandes mayorías, y no solo a los de abajo sino a bastantes de los de arriba a quienes después persiguió con saña, convirtiéndose en pocos meses en el favorito para ganar la contienda electoral. Lewis advirtió temprano de las catastróficas consecuencias para el país del inminente triunfo chavista y se esforzó para impedirlo. Convencido que nada más importante que garantizar la plena vigencia de la democracia –aunque con fallas susceptible de ser superadas- se jugó todo para constituir un frente unitario contra el excomandante que la cortedad de miras, el sectarismo, las ambiciones subalternas y la incapacidad de entender el peligro que significaba el después denominado Socialismo del Siglo XXI terminó fracturando más y facilitando el acceso al poder de los pasados golpistas.

Seguía a Lewis en @LWPerez y aunque frecuentemente no compartía sus comentarios estaba atento a tales. Salta a mi memoria un tweet de meses atrás que busco y encuentro: “directivos de los partidos dejen de pensar en sus aspiraciones personales y preocúpense por los problemas del pueblo”; otra vez estaba claro.

Si quieres recibir en tu celular esta y otras informaciones descarga Telegram, ingresa al link https://t.me/globovision_oficial y dale click a +Unirme. Además sigue nuestro perfil en Instagram, Facebook y Twitter.