Hacia la educación multimodal

Un buen amigo, de dilatada trayectoria política -4 veces Gobernador, 2 Diputado al antiguo Congreso, Presidente de Concejo Municipal- alguna vez me comentó que el secreto de su sobrevivencia, en un quehacer tan demoledor de reputaciones, era imitar al morrocoy. “Cuando soplan vientos de tempestad –me dijo- el morrocoy mete cabeza y patas en su caparazón y así permanece protegido hasta cuando salga el sol y solo entonces emerge de su seguro refugio”. Como la pradera arde recuerdo sus palabras y sumo el criollo concepto de un exitoso empresario venezolano, al cual quiero como familia, siendo este un tiempo de “vista y freno” prefiero escribir hoy de un tema que me apasiona más que la ramplonera politiquería criolla: la educación.

La semana pasada, junto a 264.450 estudiantes, 59.886 profesores, 15.534 trabajadores y autoridades universitarias del país, participé durante cuatro días, en la “Jornada de Consulta Nacional para la Educación Multimodal…” convocada por el Ministro Cesar Trompiz.

Expertos han identificado cuatro modos de aprendizaje en el ser humano: Visual, Auditivo, Escrito y Kinestésico. Los británicos, muy dados a utilizar acrónimos, han bautizado esta cuadratura del círculo como teoría VARK, formada por las iniciales de estos cuatro conceptos en inglés: Visual, Auditive, Reading y Kinesthetic. Recientemente se reconoce un quinto modo denominado Multimodal que no es más que la combinación de los cuatro anteriores en porcentajes que varían según sea el caso.

En todo el mundo el COVID19 echó de las aulas, de un día para otro, a centenares de millones de estudiantes obligando a sus docentes a apelar a cualquier medio a su alcance para mantener vivo el proceso educativo y entonces nos sumergimos en un modo de educar multimodal que en lo que viene, la nueva normalidad, será constante.

En la sesión de cierre de la Jornada me correspondió intervenir en representación de las universidades e institutos de gestión privada, casi medio centenar con unos 650,000 estudiantes de pregrado y miles de posgrado.

Expresé que valorábamos como positiva la consulta y que, con las limitaciones existentes, habíamos testeado a estudiantes, docentes y trabajadores para conocer su opinión acerca de educación multimodal y el regreso a la presencialidad.

Señalé que las Universidades privadas habían dado lo mejor de sí para pasar, intempestivamente por el COVID19, de la presencialidad a vías remota y que todas sin excepción habían continuado sus procesos académicos culminando con éxito el periodo en curso –año, semestre, trimestre- y que varias se encontraban ahora realizando cursos intensivos o de verano a la par que nos preparábamos para el próximo periodo académico. Reconocí el rol del plan “Universidad en casa” y los lineamientos del MPPEU.

Indiqué que de la información disponible, en las consultas hechas en las Universidades privadas no menos del 90 % del personal docente y trabajadores, preferían mantenerse en modo remoto mientras que los estudiantes promediaban en un 75 % vía remota, por el 15 % formas hibridas y menos del 10 % presencialidad plena. La opinión mayoritariamente por vías remotas deriva del temor al COVID19 pero a la par por las dificultades de transporte por la escasez de gasolina.

Mencioné que en una reciente reunión de Rectores con UNESCO, en la cual participé telemáticamente, los problemas más importantes y en orden que han enfrentado los estudiantes que en todo el mundo fueron mandados a casa por la pandemia son: mala conectividad; equipos inadecuados, baja preparación de los docentes, estrés por falta de contacto entre pares, dificultades económicas.

Precisé que en opinión nuestra el descalamiento debía ser progresivo no regresando a la presencialidad plena hasta que la pandemia fuese abatida y tomando como buena la posición de la UCAB cité que lo procedente era: “a) Reincorporación gradual de personal de las distintas áreas académicas y administrativas (atendiendo a la criticidad de los procesos y considerando las medidas oficiales en materia laboral). b) Reincorporación a sesiones especiales planificadas de cátedras prácticas que podrían contar en primera instancia con los docentes para poder registrar y grabar las prácticas o en algunos casos con la presencia de estudiantes. c) Desarrollo de algunas evaluaciones presenciales (seguramente los segundos o terceros exámenes parciales).”

Hablé que estudiantes, profesores y las familias han sido los protagonistas del logro de mantener en marcha la educación en Venezuela y que era necesario destacarlo y reconocerlo. Comenté que valorando el esfuerzo de nuestros muchachos, UNITEC decidió introducir un “factor de excepcionalidad” en las evaluaciones y mientras nos mantengamos en las actuales condiciones sumaremos puntos a las calificaciones obtenidas en compensación por las dificultades que enfrentan los estudiantes.

Concluí señalando que el COVID-19 puede ser una gran oportunidad para repensar la educación y en lo personal estoy seguro que así será porque en educación y fundamentalmente en educación universitaria privada en el postcoronavirus la lucha por mantener las puertas abiertas será darwiniana: quien no cambie, desaparecerá.

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