Gustavo Dudamel: Me preocupa la desconexión humana y el miedo

Gustavo Dudamel fotografiado en CosmoCaixa de Barcelona. (Xavier Cervera)
Gustavo Dudamel fotografiado en CosmoCaixa de Barcelona. (Xavier Cervera) - Xavier Cervera

En entrevista con La Vanguardia, el director de orquesta venezolano habló sobre sus recientes proyectos, entre ellos 'Symphony', un concierto de música clásica gracias a tecnologías de realidad virtual presentado en España.

Y de Venezuela respondió: "Mi papel es seguir haciendo música y que la música represente un elemento de encuentro y unión. Pero la gente quiere que tu digas algo y si no lo haces, perteneces o apoyas o dices... existe el juicio inmediato, el juicio sin peso y sin verdad".

"Yo no he dejado el Sistema. Yo sigo en contacto con los chicos, los alumnos y con la directiva, porque esto sigue y ha de mantenerse. Evidentemente yo hablé y dije cosas con equilibrio y hasta el equilibrio se criticó. Pero no quiero gritar, no quiero formar parte del ruido, deseo crear armonía para que la gente se encuentre con esa armonía. Y a partir de ello transformar".

-El espectador le tiene a usted de cara dirigiendo a un metro de distancia. Y también experimenta lo que es estar dentro de un violín. ¿De pequeño se imaginaba usted cómo debía sonar por dentro su instrumento natural?

No, pero siempre me interesó muchísimo el proceso de construcción, tenía muchos amigos luthiers. Y es hermoso porque el violín tiene las dos tapas y solamente una cosita de madera que conecta una con la otra: a eso se le llama el alma del violín. Me pareció tan poético que sea un solo pedacito de madera lo que haga que se transmita la vibración... Eso en Symphony es mágico. Claro que no había escuchado jamás un violín desde dentro, y aquí sucede: de repente se le escucha con un sonido como crudo, y luego se abre y se escucha como lo percibe el público... Es poderosísimo.

-¿El colmo para un músico es un viaje al corazón de su arte?

A mí como músico me ha conmovido muchísimo, redimensiona lo que hago, me ha incrementado la inspiración. Porque a parte de la experiencia de estar dentro de la orquesta está el viaje poético con los colores, como si estuvieras volando en un viaje intergaláctico. Y ves cómo la música va viajando contigo.

-¿Cree de verdad que es una forma de romper esa barrera que la gente puede sentir respecto a un concierto de clásica?

A veces las nuevas generaciones ven la clásica muy lejana, por eso fue fundamental que hubiera rostros jóvenes entre los músicos. Ver el disfrute. Porque tú les ves a ellos tocando la 5ª Sinfonía y están con una intensidad y un goce. Te giras y los ves en una entrega única. Y luego llega West Side Story, esa fiesta del final crucial para que entienda la música como suya.

-¿Usted prefiere la experiencia de tocar en la sala preciosa para un público entendido o la del macroconcierto con gente que se estrena en la clásica?

En cualquier contexto es importante lo que se hace. La macro acción es importantísima: cuando tocamos en Hollywood Bowl ante 18.000 personas fue una experiencia maravillosa.

-¿Para su familia también toca en la intimidad?

A veces sí. Comparto mucho cuando escucho algo y nos sentamos y... me encanta descubrir y redescubrir.

-¿Coge el violín?

Hace tiempo que no. A veces me siento al piano y toco, aunque soy muy malo, no estudié para pianista.

-El viernes 18 dirige en el Palau la Novena de Beethoven con la Sinfónica de Galicia y en octubre debuta en el Liceu, donde regresará con La Flauta Mágica. ¿Comienza un idilio con el coliseo de la Rambla?

Es que es una maravilla de teatro y de equipo. Estoy contento de que se haya abierto esta oportunidad con Il trovatore, que es de las óperas con las más me conecté desde mi niñez, y hacerla en el Liceu, con Anna Netrebko, ¡waw!

-No dirige usted mucha ópera... ¿por qué?

Lo he hecho, pero no se me ve como un director de ópera porque no estoy en un teatro. La ópera para mí es un espacio muy especial, no me gusta pasar superficialmente por ella. Producciones que ya existen permiten periodo de ensayos muy corto y yo necesito mi tiempo. Necesito proyectos en los que pasar el tiempo necesario para entender la ópera, adentrarme en ella, conectar con los músicos, con los cantantes, el reggista y poder hacer algo especial.

-¿Cómo ha sido la experiencia con Steven Spielberg y su versión del musical West Side Story?

Un aprendizaje infinito. Trabajar con Spielberg es trabajar con una referencia artística de nuestros tiempos. Y ha sido hermoso hacer una obra que nosotros tocamos mucho con orquesta juvenil, esa danza sinfónica. Recibí una llamada de John Williams y Steven Spielberg juntos y yo pensé ¡qué es esto, una llamada de Dios y Jesús! En Steven he encontrado una persona inspiradora y generosa, de un conocimiento y una apertura increíble. Y el resultado va a ser un West Side Story para nuestros tiempos.

-¿Qué quiere decir?

Pues que la obra es bastante controvertida a pesar de que tenga algo de Romeo y Julieta. Steven ha equilibrado bien eso para que se le haga justicia a la obra genial de Sondheim.

-En el contexto del conflicto racial en Estados Unidos, ¿sería una manera de posicionarse?

Sí, yo la tomo de esta manera. Es esencial que el discurso artístico refleje el tiempo que se vive.

-¿Qué es lo que más rabia le causa de lo que está pasando en esta pandemia?

Le hemos dado importancia a cosas que no eran importantes y a las que realmente lo eran nunca se la dimos. Vivimos un mundo con una velocidad y una superficialidad, el tiempo pasa y no nos damos cuenta de las cosas. Y para mí ha sido un momento de entender lo que estaba haciendo. ¡Y yo creía que lo entendía!, pero es que no me daba tiempo. En el momento en que tenía un espacio para entenderlo tenía que comenzar otro proyecto. No sé, creo que el hecho de apreciar mi tiempo, darle un espacio de calidad a mi tiempo de reflexión, eso se va a quedar conmigo para siempre.

-Pero el mundo va a coger de nuevo su velocidad...

Por supuesto, lo deseamos y volveremos. Pero creo que necesitamos espacio para poder entender lo que hacemos. Esto es el resultado de dar las cosas por sentado: ahora vemos que nada permanece y eso ha de convertirse en una enseñanza. Me da rabia y me entristecen las pérdidas, y me preocupa la desconexión humana y el miedo. Se está creando un miedo a los otros y a la interacción que no es saludable para la sociedad. Cautelosos sí, per no con miedo. Hay que seguir adelante, creando espacios para poder volver a esa nueva realidad que yo espero que no sea la misma, sino un nuevo tiempo que hemos aprendido a través de la dificultad.

-¿Está dispuesto a ser militante de ese nuevo tiempo?

Yo soy un trabajador y muy activo, pero aprecio mucho el tiempo para poder reflexionar y entender las cosas. No quiero pasar por el mundo y de repente darme cuenta y decir, ¡waw!, ¿y cuándo hice esto?

-Y desde Los Angeles, ¿cómo se vive ese periodo de reflexión con un presidente como Donald Trump?

Bueno, aquí entramos en la diatriba política. Yo creo que de alguna manera siempre hemos dicho las cosas cuando las quisimos decir y de la forma que queríamos decirlas: por ejemplo, cuando se hablaba del muro con México, inmediatamente con la Filarmónica de Los Angeles hicimos un festival celebrando México. Y cuando comenzó la pandemia estábamos en medio del festival Power to the people que fue importantísimo. Hicimos por primera vez gospel en el hall, hip hop y rap con la Filarmónica, Herbie Hancock tocando jazz y estrenando obras de compositores afroamericanos y latinos... Nosotros decimos las cosas contundentemente. Ahora bien, hay que entenderlas como son. Si la gente quiere que entremos en el debate político, eso ya es otra cuestión, pero nosotros decimos lo que decimos con las acciones.

-¿Va a estar listo el centro YOLA (de la Orquesta juvenil de Los Angeles) que le construye Frank Gehry o la pandemia lo ha retrasado?

Va a estar listo en diciembre, la pandemia no ha frenado eso. Y vamos a por más: estamos ideando otros centros en otras comunidades de escasos recursos de Los Angeles. Estoy muy feliz, hemos trabajado mucho con Frank Ghery, es un motor de inspiración... estamos creando y creando. Y estoy hablado de los espacios físicos, porque lo que es la idea del Sistema se está expandiendo por todo el mundo.