Especial | Corrupción sigue marcando realidad de Brasil a un año de la salida de Dilma Rousseff

Referencial

Dilma Rousseff fue destituida como presidenta de Brasil en 2016, más de cinco años y medio después de haber sido electa por primera vez para el cargo.

Ya ha pasado un año y desde entonces la realidad de Brasil ha sido afectada por las denuncias de supuesta corrupción, blanqueo de dinero y protestas generalizadas que siguen marcando la inestabilidad política y económica en ese país. 

El desenlace

Ocho meses y 17 días después de su inicio, el proceso de impeachment contra la entonces presidenta Dilma Rousseff llegó a su desenlace el 31 de agosto.

61 senadores votaron a favor de retirar a la presidenta de su cargo de manera definitiva. 20 rechazaron la medida y no hubo ninguna abstención.

Cronología 

Todo comenzó entre mayo y septiembre de 2015, cuando varios grupos de políticos opositores presentaron pedidos de destitución contra Rousseff por presuntas manipulaciones de las cuentas públicas para ocultar el verdadero déficit fiscal, que fueron llamadas "ruedas" o "pedaladas fiscales".

Posteriormente, el 2 de diciembre de ese año, el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, aceptó tramitar una de la denuncias contra el Gobierno e inició con ello el proceso de impeachment

Poco antes, la bancada del gubernamental del Partido de los Trabajadores (PT) había apoyado una investigación contra Cunha por presunta corrupción.

En 2016, el 17 de marzo, la Cámara de Diputados eligió una comisión especial para analizar la solicitud de juicio político contra Rousseff.

El 29 de marzo, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), del entonces vicepresidente Michel Temer y de Cunha, abandona la coalición gubernamental que formaba con el PT de Rousseff desde 2011.

El 17 de abril, la Cámara de Diputados aprueba con una mayoría de más de dos tercios el proceso de "impeachment", que es enviado al Senado para una decisión sobre la suspensión temporal de la presidenta.

Luego, el 25 de abril, el Senado crea una comisión especial para analizar la solicitud de juicio contra Rousseff. Más adelante, el 5 de mayo, el Tribunal Supremo de Brasil suspende del cargo de presidente de la Cámara de Diputados a Cunha por obstaculizar investigaciones en su contra.

El 6 de mayo, la Comisión Especial del Senado recomienda la apertura del proceso contra Rousseff. Seis días después el Senado acepta el proceso de impeachment y suspende a Dilma Rousseff por 180 días. El vicepresidente Michel Temer asumió la presidencia de forma interina.

El 29 de agosto, Rousseff se defendió personalmente de las acusaciones en su último discurso como presidenta ante el pleno. La mandataria de 68 años reiteró sus acusaciones de que el juicio era un "golpe de Estado". 

Temer y Odebrecht 

El 31 de agosto de 2016 Michel Temer asume la presidencia de Brasil con plenos poderes. 

En noviembre sanciona una ley que acaba con la obligación de que la estatal Petrobras participe en todo proyecto petrolero del país. 
En diciembre la delación de un ejecutivo de Odebrecht salpica a Temer por supuestamente haber recibido de la constructora 3 millones de dólares en 2014. 

A inicio de 2017, Temer reforma su gabinete y otorga una sus carteras al exministro Wellington Moreira Franco, salpicado por el escándalo de corrupción de Petrobras.  

En abril de este año Temer admitió reunión con el grupo Odebrecht, pero sin tratar "negocios oscuros". Durante ese mes el país de paralizó con una huelga general, la primera en 20 años. 

Tras ser investigado, Temer ha dicho en reiteradas ocaciones que no dejará el cargo y el partido de la Social Democracia Brasileña, uno de los principales aliados de Temer, anuncia que mantiene su apoyo al Gobierno. 

Da Silva y la Operación Lava Jato

En este tiempo Brasil recibe otra noticia política: la condena de nueve años y seis meses de cárcel al ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva por corrupción y blanqueo de dinero, según la sentencia dictada por el juez de la Operación Lava Jato, Sérgio Moro. 

La condena se refiere al caso del apartamento de lujo de Guarujá (estado de São Paulo), un inmueble que según los investigadores el líder del Partido de los Trabajadores (PT) recibió como forma de propina de manos de la constructora OAS, una de las implicadas en el escándalo de corrupción de Petrobras.

(Lea también: Lula da Silva recibió 4,15 millones de dólares de Odebrecht)

El juez no decretó la entrada en prisión de Lula, que podrá recurrir la sentencia en libertad para evitar ser condenado en segunda instancia. 

Si eso finalmente ocurriera, Lula da Silva perdería el derecho a presentarse a unas elecciones y no podría ser el candidato de la izquierda en las elecciones de 2018.

Actualmente, Lula da Silva realiza la "Caravana de la Esperanza", como es considerada por varios expertos políticos, que inició el jueves 17 de agosto de 2017 en Salvador, capital del estado de Bahía, para "conocer las necesidades del pueblo" ante una posible candidatura presidencial.

A través de la caravana, que concluirá el 5 de septiembre en Sao Luis, estado de Maranhao, Lula difunde historias de transformaciones gracias a las políticas sociales realizadas por los gobiernos del exmandatario y de la expresidenta Dilma Rousseff.

Privatizaciones 

En materia económica, el equipo del presidente Michel Temer ha anunciado además el mayor programa de privatizaciones en el país desde hace dos décadas con el propósito de hacer caja y atenuar el déficit fiscal. 

Más de 50 activos estatales se pondrán a la venta o su gestión será cedida al sector privado, entre ellos Eletrobrás, la mayor empresa eléctrica de Latinoamérica.

“El paquete de Temer" es sin duda el mayor desde la presidencia de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002)

Incluye aeropuertos, sistemas de saneamiento, el sector eléctrico, cuestiones que contribuirán a cambiar la estructura de la economía en los próximos dos años”, explicó Alexandre Galvão, profesor de la escuela de negocios Fundación Don Cabral.