El embajador de Colombia en EEUU renuncia a días de la visita de Pompeo a Bogotá

Después de haber sido ratificado hace dos meses pese a desatar una polémica por sus críticas a la diplomacia de Estados Unidos, el embajador de Colombia en Washington, Francisco Santos, renunció este viernes a su cargo en una carta dirigida al presidente Iván Duque. Su salida se produce a escasos días de la llegada a Bogotá del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, que el lunes se reunirá con el mandatario colombiano en el marco de una conferencia sobre la lucha contra el terrorismo.

“Fue un honor para mí contribuir al fortalecimiento de la relación de Colombia con EEUU, y en la recuperación de la confianza en la palabra de nuestro Gobierno”, expresó en su dimisión Santos, también exvicepresidente de Álvaro Uribe, el mentor político de Duque.

Destaca entre sus logros el aumento de la ayuda económica estadounidense y haber elevado el perfil de la crisis de Venezuela. “Hoy tenemos una relación bipartidista fortalecida en el Congreso y una agenda estratégica con el gobierno americano al más alto nivel”, escribió en la carta, reseñó El País.

Duque, como ya lo había hecho Uribe en su mandato (2002-2010), ha fijado en Washington el eje de su política exterior. Además de la cooperación en la lucha antinarcóticos, Venezuela ha emergido como un tema clave de la agenda binacional. En sintonía con la Casa Blanca, Bogotá ha impulsado un “cerco diplomático” al Gobierno de Nicolás Maduro, al que considera sin matices un “dictador” y acusa de convertir a su país en un "santuario" para el ELN, la última guerrilla activa, y las disidencias de las extintas FARC.

El presidente colombiano atraviesa una profunda crisis de popularidad y una oposición al alza luego de la oleada de protestas de finales del año pasado que amainaron con las fiestas decembrinas. En el arranque de 2020, sin embargo, se anticipa una remodelación del Gobierno. Duque se plantea dar entrada a otras fuerzas políticas que le han sido adversas, distintas del uribismo. La salida de Santos de la apetecida embajada en Washington puede favorecer ese reacomodo.

Santos, a quien todos en Colombia conocen simplemente como Pacho, dimitió después de haber sobrevivido en el cargo una polémica en noviembre por la divulgación de una conversación privada con Claudia Blum, recién anunciada como ministra de relaciones exteriores. En la charla, que se supone ocurrió en un hotel de Washington, critican a destajo la labor del hasta entonces canciller Carlos Holmes Trujillo –que pasó a la cartera de Defensa–, así como la estrategia de la oposición venezolana liderada por Juan Guaidó y a la administración de Donald Trump en Estados Unidos. Sus críticas a la diplomacia norteamericana se antojaban especialmente sensibles.

“Trump puso a Tillerson y Tillerson le salió con un chorro de babas. Hace diez años yo llegaba al Departamento de Estado y uno sabía cómo funcionaba eso, pero la entrada era siempre al Departamento de Estado. Uno sabía que esto era predecible, que esto iba así. Hoy en día eso se acabó”, se le escucha decir a Santos en las grabaciones, en alusión al primer jefe de la diplomacia estadounidense en la actual administración.

“Eso no quiere decir que Pompeo no tenga peso, pero el resto, nada. Esto está dividido por secretario, subsecretario… De ahí para abajo parece una ONG”, agrega. “El Departamento de Estado está destruido”, llega a afirmar en algún momento. La séptima visita de Pompeo a Latinoamérica se inicia el lunes en Bogotá.

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