Cronicario|Recuperemos el 5 de julio como fiesta cívica por la declaración de la independencia

Después de la rebelión cívica del 19 de abril de 1810 que logró la renuncia del capitán general Vicente Emparan, la decisión de mayor trascendencia política de la Junta Suprema que lo sustituyó fue la histórica convocatoria a elecciones para elegir a los diputados al primer congreso para la transición de un gobierno de facto a un régimen constitucional independiente.

El 5 de julio es el Día Nacional de Venezuela y corresponde a una fiesta cívica, nada que ver con militares y desfiles belicistas y patrioteros. Celebramos la proclamación y firma del Acta de la Independencia aprobada por 40 de los diputados. Aquella misma tarde el presidente del Congreso, Juan Antonio Rodríguez, anunció al mundo “declarada solemnemente la independencia absoluta de Venezuela” y concluía el debate iniciado el 3 de julio.

A la convocatoria acudieron diputados por las provincias de Caracas, Barcelona, Barinas, Cumaná, Margarita, Mérida y Trujillo. Las provincias Guayana, Maracaibo y Coro se abstuvieron por desacuerdo en desconocer la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias reunido en Cádiz. Pero todas coincidían en el rechazo a la presencia de un rey francés usurpador de la Corona española.

La misma tarde de aquel histórico 5 de julio, en otra sesión el Congreso acordó redactar el acta de nacimiento de la nueva república, documento en el cual debían constar las causas, motivos y razones que habían provocado aquella declaración de la Independencia. La declaración después debían someterla a la revisión del Congreso y que además sirviese de Acta y pasara al Poder Ejecutivo.

El diputado Juan Germán Roscio y el secretario del cuerpo Francisco Isnardi fueron encargados de su redacción. El día 7 de julio el Acta fue aprobada por todos, excepto el cura Fernando Vicente Maya, diputado por La Grita y poco a poco la fueron firmando los representantes. El 17 de agosto se copió en el libro de Actas del Congreso y el 18 de ese mes firmaron los rezagados.

El movimiento autonomista del Cabildo de Caracas del 19 de abril de 1810, en principio fiel al rey Fernando VII, en 1811superó su ámbito al sumarse otras provincias y provocó la ruptura definitiva con el nexo colonial. La independencia fue el proceso emancipador entre 1810 y 1823 para romper los lazos con el imperio español seguido por otros países de América que también alcanzaron su independencia.

Entre los factores más influyentes para la proclamación destaca el deseo de poder de los grupos criollos de estatus social y económico pero no político así como la introducción de las ideas del Enciclopedismo y la Ilustración. También influyeron la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución francesa y el reinado de José I de España, soberano usurpador hermano de Napoleón Bonaparte quien lo había encargado del trono tras hacer abdicar al rey Fernando VII.

Los diputados rezagados, quienes la tarde de aquel 5 de Julio de ese mismo año y con 40 votos la habían aprobado, terminaron de firmar el Acta de la Independencia de Venezuela el 18 de agosto de 1811. Cerraba así un capitulo estelar de nuestra emancipación iniciada después de los alborotos de aquel 19 de abril de 1810 y la salida del capitán general Vicente Emparan, quien representaba al rey de España usurpador José Bonaparte a quien le gustaba el trago y llamaban Pepe Botella. Del gobierno provincial se encargó a la Junta Suprema, institución civil que luego de algunas diligencias convocó en junio al Congreso Constituyente ante el cual declinar sus poderes y que decidiera la suerte futura de las siete provincias venezolanas en rebeldía.

El 5 de julio es una fiesta cívica y también fecha oportuna de rendir justo homenaje al prócer civil Juan Germán Roscio. Diputado por Calabozo, fue un venezolano muy destacado al inicio de la lucha por la República y de los más importantes ideólogos de la independencia, patriota ejemplar en la instauración de la naciente Venezuela y protagonista principal al incorporarse como “diputado del pueblo” al Cabildo que promovió la Junta Suprema, órgano de facto que instauró la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII. Ardid del propio Roscio para sustituir al depuesto capitán general Vicente Emparan.

Roscio ocupó la Secretaría de Relaciones Exteriores donde desplegó incansable promoción de la emancipación en copiosa correspondencia como en discursos y proclamas al Congreso Constituyente instalado el dos de marzo de 1811. Es reconocido como principal redactor del Acta de la Independencia de Venezuela firmada el 5 de julio de ese año y de la Constitución sancionada el 21 de diciembre a fines del mismo año. Dos piezas diferentes confundidas con frecuencia: el Acta y la Constitución.

Ejemplar ciudadano, la República no ha sido justa con Roscio, abogado, escritor, periodista y político, nacido en San Francisco de Tiznados, estado Guárico el 27 de mayo de 1763, hijo del oficial italiano retirado Giovanni Roscio, natural de Milán y la mestiza nativa de La Victoria Paula María Nieves. Sus primeros años transcurrieron en San José de Tiznados, donde su padre poseía hatos de ganado y donde aprendió las primeras letras. Con su padre aprendió italiano y latín y en 1774 al amparo de la hija del Conde de San Javier estudió Teología, Sagrados Cánones y Derecho Civil en la Real y Pontificia Universidad de Caracas. Diez años más tarde se doctoró en Derecho Canónico y en 1800 en Civil.

En 1796 la Real Audiencia de Caracas aprobó la inscripción de Roscio pero el colegio de abogados le puso objeciones porque en el expediente de “limpieza de sangre” su madre no figuraba “india” como la calificaban otros documentos y esto le dio oportunidad de iniciar un contencioso de brillantes alegatos donde evidenció su sólida formación jurídico-ideológica y la orientación filosófica de su pensamiento.

En 1805 obtuvo las credenciales para su incorporación como abogado y luego convertirse en prestigioso litigante de la Caracas de comienzos del siglo XIX. A Roscio también se le considera precursor de la defensa de los derechos civiles y la lucha contra la discriminación en América. En agosto de 1810 funda, por decreto, la histórica Sociedad Patriótica en la cual participaría Francisco de Miranda y donde el joven Simón Bolívar pronunciaría su célebre primer discurso de "Acaso 300 años de calma no bastan".

A partir de octubre de 1810 intervino de manera decisiva en la edición de la “Gazeta de Caracas” a la que dio mayor tinte político y la convirtió en audaz pregonero de la nueva etapa patriota. En 1818 fue miembro fundador del “Correo del Orinoco” del que fuera segundo director. Roscio presidió en 1819 el Congreso de Angostura y fue vicepresidente de la Gran Colombia al lado del Genio de América y cuando iba a asumir la presidencia del Congreso de Colombia falleció en Cúcuta el 10 de marzo de 1821, próximo a cumplir 58 años de edad.

En 2011 la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó el traslado de sus restos al Panteón Nacional, pero como era un prócer civil, nunca hubo voluntad política para hacerlo y sus restos siguen extraviados. Se conocía que estaban en la iglesia Santa Ana de la Villa del Rosario de Cúcuta, pero la comisión designada para tales fines fracasó en su cometido con la excusa de que el templo referido fue destruido por un terremoto en 1875.

Las comisiones designadas fracasaron en su acción de traer a la patria los restos de uno de nuestros padres fundadores, pese a todo cuanto hizo y tanto tiempo de olvido injustificable a través de sus escritos y de su quijotesco ejemplo. Juan Germán Roscio parece seguir diciéndonos “venezolanos, no se dejen devorar por el despotismo. Luchen por todo lo que es justo y bueno. Háganlo con civismo y justicia como yo lo hice. Ahora les toca a ustedes”