Alfredo Sadel, 90 años de haber nacido el "tenor favorito de Venezuela"

Alfredo Sánchez Luna, mejor conocido como Alfredo Sadel, es recordado por muchos como “el tenor favorito de Venezuela”. Su poderosa y versátil voz lo llevó a representar al país en los más grandes escenarios de Europa y América, convirtiéndose en el compositor y cantante popular-lírico más importante de nuestra historia musical.

Con más de 200 discos y dos mil canciones, aún se percibe en la memoria de sus  fanáticos el testimonio incalculable de su talento. Composiciones que fueron cómplices de amores disfrutados en boleros, pasajes, valses y pasodobles.

Un talento innato

Su historia comenzó hace ya noventa años, un 22 de febrero de 1930, cuando Manuel Alfredo Sánchez Luna (su nombre de bautizo) nació en la ciudad de los techos rojos, Caracas, en la popular parroquia de San Juan. Siendo uno de los tres hijos de Manuel Sánchez Benítez y Luisa Amelia Luna.

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Desde muy pequeño manifestaba su vocación musical y dotes de artista, las cuales no pasaron desapercibidas en el Colegio Salesiano de Caracas

Es así como dos salesianos, el padre Calderón y el Padre Sidi, no dudaron en hacerse cargo de su instrucción musical, educando su impresionante voz natural, tal cual un diamante en bruto que pulir y darle lecciones de actuación escénica para perfeccionar sus presentaciones.

Aunque su infancia fue triste y solitaria, por el abandono de su ebrio y autoritario padre, el joven jamás dejó de perseguir sus sueños y objetivos, los que ya había comenzado a trazar con la llegada de su primer debut.

Una estrella en la catedral

La impresión de quienes lo escucharon por primera vez en la Catedral de Caracas, mientras cantaba Ave María fue el primer paso para la pequeña estrella, cuando diversos tutores le ofrecieron formaciones académicas más avanzadas, una de ellas en la Escuela Superior de Música de Caracas, continuando en ciudades como México, Nueva York, Buenos Aires, Barcelona, en las que se instruyó en el solfeo, piano, armónica y composición.

Aunque su interés era la música, Alfredo era un artista integral ya que poseía otras habilidades como el dibujo y la pintura. 

Muchas de sus caricaturas fueron publicadas en varios medios impresos de la época, entre ellos el diario La Esfera y la revista Fantoches, oficio que ejerció bajo la guía de los maestros cinéticos Carlos Cruz-Diez y Jesús Soto. 

Un nombre en memoria de Gardel

Durante la década de los años cuarenta, decide cambiarse el nombre a “Alfredo Sadel”. Una combinación entre Sánchez (su apellido) y Gardel uno de sus más grandes ídolos.

Es así como inicia su participación en Radio Caracas y en la Radiodifusora Venezuela, acompañado de la voz femenina de la época Magdalena Sánchez conocida como “La Reina del Cantar Venezolano” por su interpretaciones de la música folclórica.

Sin embargo, el éxito llega a finales de la década en 1948, cuando su carrera artística asciende, tras la grabación del pasodoble “Diamante Negro”, primer disco de fabricación nacional, con 20.000 copias vendidas, seguido de los temas: “Son dos palabras” y “Desesperanza”, esta última se convertiría para 1949 en la canción del año, definiendo su categoría de bolerista.

También actor

Tras su creciente popularidad en los años 50 debuta como actor en la pantalla grande al protagonizar el film “Flor del Campo”, interpretación que les abre las puertas en la industria cinematográfica y viajando a Estados Unidos para realizar más actuaciones.

En 1955, el artista es llamado por México para participar en las péliculas “Tu y la mentira”, “El Ratón”, “Martín Santos el llanero”, “Un Venezolano en México”, para la fecha el artista también habría grabado “Mi canción”, primer disco de 12 pulgadas.

A finales de la década en 1958, Metro Goldwyn Meyer lo contrató en sustitución del tenor Mario Lanza, aunque por razones legales el contrato no se ejecutó.

La lírica en sus venas

Para comienzos de los años 60, Alfredo Sadel decide dedicar su talento a la lírica, zarzuelas y óperas donde se presentó en escenarios nacionales e internacionales.

Pero su amor por el género popular de boletos, valses, rancheras, pasodobles y danzones popularizaron las composiciones de artistas venezolanos como: Chelique Sarabia, Conny Méndez, Aldemaro Romero y María Luisa Escobar, promoviendo también el Plan Nacional de la Ópera en Venezuela.

En 1977, el cantante propone institucionalizar la ópera en Venezuela y por ese motivo organiza una gran temporada en la Universidad Central de Venezuela, que se extiende a otras ciudades del país.

Se despide cantando

A mediados de los 80's, se radica en Nueva York y comienza a viajar a Venezuela y Colombia donde decía estaban sus mayores fans. Sin embargo, albergaba el deseo de presentarse con la Metropolitan Opera de Nueva York.

El 15 de mayo de 1988, debuta en el Teatro Teresa Carreño, junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, con un repertorio de arias y dúos de óperas. 

Un año después se presenta junto a la intérprete argentina María Marta Serra Lima y el trío mexicano Los Panchos, la cual sería esta la última actuación de Alfredo Sadel ante el público.
Fue en la madrugada del 28 de junio de 1989, a sus 59 años de edad que Sadel exhaló su último suspiro en Caracas. La fatal noticia causó gran consternación; sin embargo, su voz inmortal y su memoria estarán presentes siempre en el acervo cultural venezolano.

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