| Encuentro entre los presidentes Chávez y Uribe “comenzó y terminó bien" | |||
![]() |
![]() |
Henry D. Alvarez Globovisión 11/07/2008 11:16:11 a.m. |
|
|
|
|||
El encuentro entre los presidentes Alvaro Uribe y Hugo Chávez el viernes 11 de julio de 2008 significó un paso adelante en la “normalización” de las deterioradas relaciones entre los gobiernos de Caracas y Bogotá, trastocadas en los últimos meses por las diferencias conceptuales e ideológicas y las acusaciones mutuas proferidas entre ambos mandatarios.
En la rueda de prensa convocada por los dos mandatarios luego de su encuentro privado, el presidente Chávez manifestó que el encuentro que tuvo con el presidente Uribe “comenzó y terminó bien, con un gran optimismo de ambas partes. Le agradezco mucho al presidente su visita, su gesto para voltear la página. Comienza una nueva etapa. Vamos a recuperar el tiempo perdido”.
“Vamos a relanzar nuestras relaciones humanas, políticas, sociales y económicas”, dijo el mandatario nacional.
El presidente colombiano llegó poco antes del mediodía a la ciudad de Punto Fijo. Fue recibido por el ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Nicolás Maduro, en el aeropuerto. Al momento del encuentro, ambos mandatarios se dieron una tímidas palmadas en señal de saludo.
Antecedentes e hitos de la relación entre ambos mandatarios
El espectacular rescate de 15 rehenes, incluyendo a la ex-candidata presidencial Ingrid Betancourt por parte de las Fuerzas Armadas de Colombia el pasado 3 de julio, dio un vuelco espectacular a las tensas relaciones que en los últimos meses mantenían los gobiernos de Caracas y Bogota.
He aquí una cronología de los encuentros y desencuentros que ambos mandatarios han protagonizado:
La escalada de desencuentros entre los gobiernos del Presidente Hugo Chávez y de Alvaro Uribe se incrementó en noviembre de 2007, cuando el mandatario colombiano decidió terminar el papel de “mediador” que su homólogo venezolano cumplía desde agosto de ese mismo año, para buscar un acuerdo sobre el canje de 45 secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
Este proceso se había iniciado el 4 de junio de 2007 cuando el presidente Alvaro Uribe accedió a liberar a Rodrigo Granda considerado el “canciller” de las FARC, a petición del gobierno de Nicolás Sarkozy para trabajar sobre el acuerdo humanitario.
Continuó con la designación de Piedad Córdoba por parte de Alvaro Uribe para que adelantara “labores de facilitación” en la búsqueda del acuerdo humanitario con las Farc.
El 20 de agosto de 2007 el presidente Chávez se reúne con familiares de algunos de los rehenes y por gestión de Piedad Córdoba se pone a disposición del gobierno de Bogotá para mediar con las FARC para liberar a los secuestrados. La organización terrorista acepta la mediación del presidente venezolano como mediador y el 31 de agosto Alvaro Uribe y Hugo Chávez se reúnen en la Hacienda Presidencial Hato Grande, al norte de Bogotá donde “oficializan”, la mediación del venezolano en la búsqueda de acercamiento con las FARC para la liberación de los secuestrados.
“Pido a Dios poder contribuir en el tema del canje humanitario, en la búsqueda de la paz que es la paz para Colombia y para Venezuela, unión e integración”, expresó el mandatario venezolano, al momento de recibir la misión.
Sin embargo al mismo momento de confirmarse su mediación comenzaron los desencuentros al expresar su inconformidad por la rigidez de la agenda que le impuso la Casa de Nariño al querer unilateralmente reunirse con familiares de secuestrados y guerrilleros presos.
El 7 de noviembre de 2007 el presidente Chávez anuncia que sostuvo su primera reunión con Iván Márquez y Rodrigo Granda en Caracas y el 9 de noviembre en el marco de la Cumbre Iberoamericana se reúnen en Santiago de Chile, donde nuevamente tratan el tema del canje humanitario.
Durante la mediación las relaciones entre ambos mandatarios se mantuvieron bastante distendidas, hasta que el 22 de noviembre el presidente Alvaro Uribe mediante un comunicado suspende la mediación del presidente Chávez para el canje.
“El presidente de la República de Colombia da por terminada la facilitación de la senadora Piedad Córdoba y la mediación del presidente Hugo Chávez a quienes agradece la ayuda que estaban prestando”.
En ese mismo comunicado se explica que la mediación concluía porque el gobernante venezolano estaba “haciendo gestiones directas con militares de Colombia”.
Legitimadores del terrorismo
La reacción del presidente venezolano tuvo dos fases: En la primera, el mandatario aceptó la decisión "soberana" de Bogotá de poner fin a su mediación para un acuerdo humanitario en Colombia, aunque lamentó la medida y dijo que seguía a la espera de pruebas de vida de los rehenes.
La primera respuesta de Caracas a la decisión colombiana fue difundida por la Cancillería venezolana en un comunicado, unas quince horas después de conocerse que el mandatario colombiano daba por terminadas las gestiones de Chávez y de la congresista opositora Piedad Córdoba.
Más tarde, en un acto proselitista celebrado en la noche, Chávez dijo que seguía "a la orden" para alcanzar un acuerdo humanitario y señaló que aún esperaba pruebas de vida de los rehenes de las FARC.
La segunda reacción del presidente venezolano la ofreció desde el programa Aló Presidente, anunciando que ponía en el “congelador” las relaciones con Colombia. “Uribe es mentiroso y cínico” y lo acusó de haberle dado una “patada” al camino hacia la paz en Colombia.
“He perdido la confianza en el gobierno de Colombia. No creo en nadie en ese gobierno”, advirtiendo en aquella oportunidad que su decisión afectaría las relaciones económicas y políticas e instó a sus colaboradores a estar atento a lo que ocurriése en Colombia, por la presencia de tropas estadounidenses, indicando que esperaba que Uribe no permitiera que Colombia fuese utilizada contra Venezuela porque “sería más grave” profirió en aquel acto en el estado Zulia.
La respuesta desde Colombia fue dura y contundente, cuando el presidente Alvaro Uribe acusó a su homólogo Chávez de querer instaurar un gobierno de la guerrilla de las FARC dentro de su propósito de incendiar y “expandirse” por el continente.
“No se puede incendiar el continente como usted lo hace hablando un día contra España, al otro contra Estados Unidos, maltratando un día a México, al siguiente a Perú y en la mañana después a Bolivia”, espetó Uribe a Chávez.
Y completó: “Nosotros necesitamos una mediación contra el terrorismo y no legitimadores del terrorismo”.
El encono del mandatario venezolano por cesarlo en su papel de mediador continuó desde Nicaragua, al señalar en una reunión junto a Daniel Ortega “Uribe juega a mantener la guerra en Colombia por mandato de Washington que es una amenaza y un instrumento de Estados Unidos para impedir la pacificación de Colombia” agregando que tenía pruebas de la existencia de agentes de Colombia que tenían intenciones de asesinarlo.
“Uribe hace lo que diga Bush y Bush quiere guerra por lo tanto Uribe quiere guerra”. Nosotros queremos la paz. El gobierno norteamericano se opone a la paz y presiona al gobierno de Colombia para que se oponga a la paz. El gobierno que hoy tiene Colombia no quiere la paz”.
Uribe puntualizó en la respuesta al mandatario venezolano que se le había permitido reunirse con las FARC y con el ELN, el traslado de Rodrigo Granda de Cuba a Venezuela pero “como en tantas ocasiones anteriores las FARC volvió a mentir, volvió a incumplir”, dijo.
Liberación unilateral para bajar tensiones
Con las relaciones encrespadas, la liberación de Clara Rojas, su hijo Enmanuel y Consuelo González, parecía un buen punto de partida para que las relaciones entre ambos gobiernos mejoraran.
De hecho el 27 de noviembre de 2007 el gobierno colombiano aceptó el plan de Hugo Chávez para la puesta en libertad de tres rehenes en poder de las FARC y expresó su agradecimiento al presidente venezolano por "su interés".
Se estimaba que la liberación de Clara Rojas, Enmanuel y Consuelo González se produciría a finales de diciembre y creció la expectativa en torno a la liberación unilateral de estos rehenes por parte de las FARC.
Sin embargo faltaba Enmanuel para completar los liberados y este detalle volvió a tensar las relaciones, luego que el presidente Alvaro Uribe anunciara el 31 de diciembre de 2007 que el gobierno colombiano tenía pruebas según las cuales el menor, hijo de Clara Rojas, estaba en manos de una institución del gobierno colombiano y no en poder de las FARC, lo que provocó el aborto de la liberación de ambas mujeres.
Posteriormente el gobierno venezolano, luego de contactar nuevamente a la guerrilla de las FARC logra entre enero y febrero, la liberación de 11 rehenes en dos operaciones distintas. Estas liberaciones logran disminuir las agrias tensiones entre ambos gobiernos, pero por muy poco tiempo.
Muere Raúl Reyes y suben las tensiones
El 1 de marzo de 2008, las Fuerzas Armadas de Colombia anuncian la muerte de alias Raúl Reyes en una incursión militar en territorio ecuatoriano, en el que fallece el denominado segundo hombre en el directorio de las FARC junto a otros 17 guerrilleros.
"En una operación militar al sur de Colombia, en el departamento del Putumayo, fue dado de baja Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes, miembro del secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), considerado el segundo al mando y el portavoz de ese grupo terrorista.
Los cadáveres de Reyes y de Guillermo Enrique Torres, alias Julián Conrado fueron trasladados, según el ministro de la Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, a territorio colombiano, después de "asegurado" el campamento y de esperar la llegada de las Fuerzas Armadas Ecuatorianas. Santos afirmó también que el presidente Álvaro Uribe se había comunicado con su homólogo ecuatoriano Rafael Correa.
La muerte de alias Raúl Reyes fue “muy sentida” en Caracas y la reacción del gobierno se expresó al ordenar el cierre definitivo de su embajada en Bogotá y el reforzamiento militar de la frontera.
"Ordeno de inmediato el retiro de todo nuestro personal de la Embajada en Bogotá. Que se cierre nuestra embajada en Bogotá (...) que se vengan todos nuestros funcionarios", dijo Chávez desde su programa Aló Presidente.
El mandatario venezolano reaccionó ante lo que consideró la posibilidad de que el Gobierno colombiano incursionase y violase la soberanía de Venezuela, tal como lo hizo con Ecuador.
"Señor ministro de Defensa muévame 10 batallones hacia la frontera con Colombia de inmediato. Batallones de tanques. La aviación militar que se despliegue. Nosotros no queremos guerra pero no le vamos a permitir al imperio norteamericano, que es el amo, y a su cachorro el presidente Álvaro Uribe y la oligarquía colombiana que nos vengan a dividir, que nos vengan a debilitar, no lo vamos a permitir", expresó.
Ofreció todo el respaldo necesario, en su conflicto diplomático con Colombia, a Ecuador: "Pongo a Venezuela en alerta y apoyaremos a Ecuador en cualquier circunstancia", afirmó.
Calificó como "cobarde asesinato" la muerte del comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes a manos del Ejército de Colombia la madrugada de aquel sábado 1 de marzo.
"No fue ningún combate fue un cobarde asesinato (...) Todo fríamente calculado.
De esta manera, las relaciones entre Venezuela, Colombia y Ecuador hicieron crisis; y mientras las de Quito y Bogotá se agriaban, con Caracas se entró en una situación prebélica cuando el mandatario venezolano ordenó la movilización de tropas y tanques a la frontera común.
Mientras el mandatario venezolano rumiaba su malestar por la muerte de alias Raúl Reyes, las computadoras incautadas en el campamento del comandante guerrillero, asomaban documentos que comprometían al gobierno venezolano por presunto financiamiento a las FARC.
Los desencuentros entre el gobierno de Venezuela y el de Colombia llegaron al paroxismo, hasta que se produjo, ocho días después en Santo Domingo la reunión del Grupo de Río, donde el presidente venezolano se desmarcó de Rafael Correa y le extendió la mano a su homólogo de Colombia, lo que permitió bajar el tono; aunque el malestar entre ambos países no concluyó allí.
Chávez ahondó el distanciamiento con su homólogo de Colombia, al confesar que tuvo que "tragar clavos" para darle la mano a Uribe al concluir la cumbre del Grupo de Río el 7 de marzo pasado.
El presidente de venezolano, dijo hoy que no volvería a hablar con su colega colombiano, Álvaro Uribe, porque para hacerlo "tendría que bajar a un pantano".
"El único problema que tenemos nosotros en Sudamérica a este nivel es Uribe", manifestó Chávez, al referirse a la coincidencia ideológica de los Gobiernos de la región, en donde predominan los mandatarios de izquierda.
"Todos somos de la misma hermandad, (Luiz Inacio) Lula (da Silva), Tabaré (Vázquez) -que no pudo venir, Cristina (Fernández), la Michelle (Bachelet), (Rafael) Correa, Chávez, el único problema, el que no cuadra en esto es Uribe", manifestó en un receso de la V Cumbre euro-latinoamericana que se celebró en Lima.
Para ejemplificar la -a su juicio- falta de sinceridad de su homólogo colombiano, Chávez le espetó a un periodista: "yo quiero la unión contigo, te voy a escuchar, te voy abofetear, ¿qué unión?".
"No tengo esperanza de que este Gobierno de Colombia recapacite", confesó el gobernante venezolano, quien afirmó que "Colombia nació en el Orinoco".
Liberación de Ingrid Betancourt y un giro de 180°
Los golpes contundentes propinados por el ejército de Colombia a las guerrillas de las FARC y la deserción de importantes cuadros de esta organización, incluyendo la entrega de alias "Karina", sirven de excusa perfecta al presidente venezolano para solicitar a la guerrilla abandonar la lucha armada.
El mandatario de esta manera “asomó” un alejamiento de sus antes aliados y comienza el viraje que se acentúa con la liberación de Ingrid Betancourt y de otros 14 secuestrados.
Efectivamente la liberación de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes por parte de las Fuerzas Armadas de Colombia, además de asestarle un duro golpe, fortaleció tanto nacional como internacionalmente la figura del presidente Alvaro Uribe y es a partir de este hecho que el presidente venezolano termina por dar un viraje de 180° a su relación con Colombia y tratar de recomponer las relaciones.
Alvaro Uribe fortalecido
En este contexto se producirá este 11 de julio el encuentro entre ambos mandatarios.
Alvaro Uribe fortalecido y con una alta popularidad llega a la ciudad de Coro donde se anuncia la firma de convenios comerciales, la propuesta a la empresa ECOPETROL para participar en la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco y de una carta de intención para la construcción de un ferrocarril que atraviese los llanos fronterizo y llegue a Ecuador.
Otro aspectos importantes que aprovechará el mandatario colombiano será tratar de consolidar el intercambio comercial con Venezuela, que favorece a Colombia y alcanza alrededor de los 6 mil millones de dólares.
De otro lado, el presidente Hugo Chávez se esmera en tratar de recomponer su golpeada imagen internacional y sobre todo las deterioradas relaciones con Uribe haciendo los esfuerzos necesarios por enderezar las maltrechas relaciones que él mismo se encargó de poner en su contra.
Encuentro, desencuentro, ¿encuentro?
Vea el video:
http://globovision.batanga.com/Player/Video/Frames/genAsxAd.asp?url=mms://sdstrm.r2ventures.com/Globo/UribeChavez_b1.asf&ad==
Noticias relacionadas:
- Agenda del presidente Uribe en su visita a Venezuela
- Presidentes de Colombia y Venezuela discutirán cuatro acuerdos económicos y comerciales
- Ex rehén colombiano Luis Eladio Pérez pidió a Uribe que restableza mediación de Chávez
- Agenda del presidente Uribe en Coro no incluye reunión con la oposición
|
|
Publicidad |



