| Gustavo Dudamel y su orquesta juvenil ovacionados al cierre de gira por EEUU | |||
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AQB Globovisión/AFP 12/11/2007 4:02:26 p.m. |
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"¡Mucho más vigoroso ese principio, muchachos!" Con gestos amplios y precisos, Gustavo Dudamel ensaya en Nueva York al frente de la orquesta juvenil Simón Bolívar de Venezuela, en vísperas de un concierto que electrizó al exigente Carnegie Hall y le arrancó ovaciones.
Cada dos minutos o menos, Dudamel baja la batuta y los instrumentos callan. El maestro de 26 años hace una síntesis crítica de lo que no anduvo bien en tal fraseo de la obertura del Carnaval Romano de Hector Berlioz.
"Ustedes, no tanto crescendo". "Trompetas, acentúen esa última estrofa". "Que no se muera allí la nota". Su oído detecta algún desperfecto técnico en la percusión y pide que lo arreglen.
La orquesta retoma en el mismo compás. Dudamel mira por fin satisfecho al concertino -primer violín- y sin dejar de dirigir sonríe: "Así, así".
Instalados casi de incógnito en un balcón de la sala vacía, los reyes de Suecia asisten al ensayo y observan el fenómeno Dudamel en marcha.
Alexander Bernstein, hijo del compositor de "West Side Story", también está presente y dice a los músicos: "Ustedes demostraron que la fuerza de la música puede cambiar a la sociedad".
El día del concierto, que el domingo incluyó obras de Berlioz, Chopin y Beethoven, Carnegie Hall agotó las entradas. Hubo ovación de pie, tres obras fuera de programa, los músicos bailaron y se pusieron los colores de Venezuela.
En la misma sala y con obras de Bela Bartok y Dimitri Shostakovich, Dudamel compartía el lunes la batuta con el británico Simon Rattle, que dijo del joven venezolano: "es el director más asombrosamente dotado que he visto en mi vida".
Nueva York era la última etapa de una gira por Estados Unidos que incluyó Los Angeles, San Francisco y Boston. Cada escala fue un triunfo.
"Una orquesta joven dirigida por un joven de ligas mayores", tituló el New York Times. "La dinámica Dudamel" (San José Mercury News) "Dudamelmanía" (Los Angeles Times).
La aventura de la orquesta que este año fascinó a los británicos, grabó dos CD con el sello Deutsche Grammophon y prevé nuevas giras por Europa, Asia y América Latina, comenzó hace 32 años, aunque sus músicos sean menores de 26.
Su secreto es el "Sistema", una red docente estatal dirigida por el compositor y maestro venezolano José Antonio Abreu, mediante el cual 250.000 niños y jóvenes, en su mayoría pobres, aprenden música al mejor nivel.
El fenómeno inspira ahora a otros países que buscan seguir el modelo venezolano, comenzando por Los Angeles, cuyo alcalde Antonio Villaraigosa quiere crear una orquesta juvenil en su ciudad.
Dudamel, de 26 años, es la cúspide de ese "Sistema" y este año fue nombrado director estable de la orquesta de Los Angeles, una de las mejores de Estados Unidos, que pasará a encabezar a partir de 2009.
Pero la fama no parece haber cambiado el rostro jovial de este chico de mediana estatura cuya melena de rulos negros parecen resortes con electricidad cuando salta en el podio, en un "tutti" donde la orquesta también deja el alma.
"No ha cambiado, es muy humilde, sigue siendo el mismo pana (compinche)", comenta a AFP Ollantay Velásquez, violinista de su misma edad, que lo conoce desde los diez años. "Nos llama para salir, nos gusta la fiesta igualito y nos gusta bailar".
La alegría y la energía juvenil no quitan profundidad a esta orquesta, que interpreta obras más complejas del repertorio como las sinfonías de Mahler.
Abreu busca un sonido viril y dispuso los instrumentos a la alemana, es decir con los violines a ambos lados del director y los cellos delante. Si la orquesta carece de la pátina sonora de una formación europea, le sobra nobleza y precisión.
Entre los espectadores de Carnegie Hall había uno particularmente colmado: Oscar Dudamel, padre del director, que en diálogo con AFP hizo un recuento de la carrera de su hijo desde la más tierna niñez.
"El momento que más me impresionó fue a los siete años, tocaba el violín y dio un concierto en Barquisimeto pero se enfermó y tenía mucha fiebre. Pensamos que no iba a poder pero salió al escenario y tocó: ahí uno vio el empuje".
A los 12 años "fue la primera vez que agarró una batuta. El director de la orquesta infantil donde él tocaba no había llegado".
"Él se paró, agarró la batuta y empezó a conducir a los niños de su misma edad. El director de la orquesta, Luis Giménez, llegó y lo dejó que siguiera". Después se produjo el encuentro con Abreu, cuenta su padre. "Desde ese momento la vida de él cambió. Él fue el creador de todo esto".
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