| Fito Páez: "No voy a hablar mal de mi ego" | |||
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Mairim Gomez Cañas /mgomez@globovision.com Globovisión 03/11/2005 11:21:53 a.m. |
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Fito es Fito; y aunque no es “Dios” (Charly García) está muy cerca de él, así que con impaciencia, pero también con devoción pasaron los minutos este miércoles en la noche. “Disculpen el voleo; el viaje estuvo bastante cansado. Bueno, comencemos esto, ¿vale?”. Esas fueron las primeras palabras del icono del rock argentino al llegar con una hora de retraso a su encuentro con los medios venezolanos, donde más de un fanático también se coló.
Ya habían advertido a los presentes que la espera se debía a una afección en la garganta del cantante rosariño, que desde este jueves trae a los escenarios venezolanos su Tour Naturaleza Sangre de la mano de OnlyTicket. Acompañado de cuatro músicos, Fito Páez promete sorpresas y quizá “alguna barbaridad que se nos ocurra en el momento” durante sus presentaciones de Caracas y Valencia.
Casi todo el repertorio corresponde a su trabajo “Naturaleza Sangre”, pero "como nos sabemos todos los temas de todos los discos, todas las noches hacemos cambios y aprovechamos de tocar temas que no tocamos las noches anteriores. No podemos tocar seis horas porque no nos da el cuerpo, pero en dos horas y cuarto, dos horas y media, tratamos de tocar el repertorio que podría funcionar”.
¿Entonces hay cambios entre un espectáculo y otro?
Las diferencias dependen de cómo funcione el sonido, las luces… se pueden hacer cambios más imprevistos que de costumbre, pero sí cambiamos. Lo importante es que todos salgamos diferentes a como entramos y para eso siempre hace falta un destello, algo espontáneo, algo fuera de los planes, que alguien pida una canción que nos interese y podamos tocarla.
Así de espontánea es su inspiración. Cuando se le pregunta cuál fue la fuerza que hizo nacer su último disco “Moda y Pueblo”, responde que su música está hecha del “disparate”. Y es que “nadie sabe realmente lo qué está haciendo cuando lo está haciendo (…) Los caminos de la creación son misteriosos y complejos. La creatividad no la puedes encapsular”.
¿Qué piensas de la labor del cantautor en la sociedad y cual sería la utilidad de su trabajo?
Bueno, ninguna. Te diría que todos los que hacemos esto, por lo menos en mi barrio, se hacía y se hace por amor. No hay un rédito por el cual uno hace lo que hace. Yo lo único que he visto en estos años es un hombre encerrado en una habitación escribiendo y tocando, volviéndose loco y apasionado con eso. Esa figura del cantautor es cada vez más sospechosa (…) de verdad que me duermo bastante con los cantautores. Vamos a aclarar qué es sí y qué no, qué me puede interesar más o qué no. No considero a Silvio Rodríguez un cantautor, lo considero uno de los artistas más grandes del mundo.
Misma opinión no le merece el rock colombiano, con Juanes y Shakira como abanderados. No respondió si el rock argentino se ha visto desplazado por el neogranadino, se limitó a decir que "están fuera del género" y "por eso no hay que hablar de ello".
Rodolfo Páez nunca ha considerado dejar la música para dedicarse por completo a otras cosas, como su vida personal. “Si mi hijo en un momento dado necesita que le cambie los pañales voy a dejar todo y lo hago; tú te impones las prioridades cuando estás haciendo las cosas, pero si tengo una nana que se los cambie y yo mientras termino una canción que estoy haciendo en ese momento, mejor”. Pero su vida, sin duda, cambió con la llegada de Martín y Margarita. “Cuando sos padre lo que cambia radicalmente son los intereses. Ahora sabés que hay algo más importante que vos”, sentencia.
¿Quién nos va a salvar de qué?
Fito no cree en nada… o en casi nada. “¿Por qué hay que creer?”, pregunta. “Cada uno tiene que ser feliz como puede o como quiere. Yo no le pido a nadie que crea o que no crea. ¿Quién nos va salvar de qué? A veces creo. ¿En qué creo? Creo que la naturaleza humana es un veneno; prefiero amarla así y tener más sentido de la realidad para que no me dañe”.
Entonces sí crees en algo…
Hay momentos. Cuando veo en los ojos pícaros de mi hijo que va a hacer una travesura, por supuesto que me digo ¡bien! En eso sí creo, me encanta: que va a tirar la copa de la mesa y sabe que lo va a hacer y te mira como diciendo lo voy a hacer, papá, y digo bien porque veo que ahí hay una actitud vital. Pero no creo que nadie lo vaya a salvar de nada.
Fito Páez rehuye cuando se le pregunta cuál causa sería capaz de apoyar sin llegar a ser “un charlatán”, que son “gente muy mediocre en lo que hace”. Manifiesta que “yo ya deje de pensar en bien o mal. No voy a apoyar el gobierno de Bush ni ninguna administración norteamericana, pero cualquier gobierno que estuviera en ese lugar haría exactamente lo mismo, de cualquier ideología y de cualquier nacionalidad; es algo inherente a los seres humanos. Más tengo, más quiero, más te piso, más te lo voy a pasar por la cara”.
¿Cómo se lleva Fito Páez con su ego?
Fatal, para bien y para mal. Está políticamente correcto el ego y dentro de la fuerza de las cosas, está el ejercicio y la puesta en escena de todo el ego. No voy a hablar mal de mi ego. Es mío y así lo quiero.
Y por respeto a él, a su ego, se niega a revelar qué podría considerar un fracaso en su vida.
Fito y el Caribe
Fito viaja hasta 1987 y recuerda que iba a grabar un disco con la banda venezolana Sentimiento Muerto. En ese momento, evoca la mirada del fallecido guitarrista de la agrupación, Cayayo Troconis, de quien dice tenía una mirada “hermosa”. El argentino venía de la “Alemania comunista”; entonces “imaginate el encuentro con el Caribe, venir acá, ver chicas hermosas, el calor, la Cardenal y la Polar”.
Los planes eran quedarse por una semana, pero “estuvimos mes y medio en Caracas. Por eso y por muchos motivos se ha transformado en un lugar entrañable”.
Y hablando de Venezuela, Páez reitera su ilusión de hacer un dueto con el maestro Simón Díaz. “Vamos a ver qué pasa; en ocasiones quieres trabajar al lado de algún otro cantante, pero por cosas del destino no se puede. Vamos a ver qué sucede esta vez”.
Fito se larga del minúsculo y caluroso salón en medio de un torbellino de flashes y fanáticos que intentan acercarse a él. Jamás se imaginó algo así cuando era chico. “Yo por supuesto que no sabía que iba a poder vivir de lo que amo y de lo que se me atravesó como una forma fabulosa de realizarlo. Ni siquiera sabía que iba a poder conectarme tan fuertemente con ese lenguaje (…) quisiera recuperar la ingenuidad que tenía cuando comencé en esto, pero he aprendido muchísimo y me siento muy bien con lo que soy actualmente".
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